Y cuando llega la tarde y el ajetreo de los coches y la gente empieza a fruncir nuestro ceño y a desafiar nuestra paciencia, el mejor plan es coger un coche y escaparse al desierto. En concreto, a Sonara Camp.
Y cuando llega la tarde y el ajetreo de los coches y la gente empieza a fruncir nuestro ceño y a desafiar nuestra paciencia, el mejor plan es coger un coche y escaparse al desierto. En concreto, a Sonara Camp.